¡Bienvenidos!

     Quien quiera que sea usted y cualquiera que sea su sexo, raza, credo, condición social, afinidades futbolísticas o lengua materna, sepa que acaba de entrar en la sección que esta publicación ‘en línea’ dedica al idioma español. Así que, de nuestra parte, reciba usted (estimado/-a y curioso/-a lector/-a) un cordial y afectuoso saludo.

      El código de signos que estamos utilizando en este preciso instante para comunicarnos con usted tiene una antigüedad cifrada en torno a los once siglos, que es cuando, en la Alta Edad Media, los monjes castellanos empiezan a utilizar una variante del latín vulgar para aclarar los pasajes más ininteligibles de sus propias traducciones. Son estas pequeñas anotaciones al margen, conocidas como glosas, la primera manifestación escrita de lo que hoy se conoce como español. Idioma que, al igual que otras creaciones de la especie humana, ha experimentado la misma clase de sacudidas, cambios y emociones que jalonan la vida en general.

     Mucho ha recorrido la lengua española desde sus bastardos orígenes y hoy es la principal herramienta comunicativa de cientos de millones de personas. La enseñanza y aprendizaje del español como segundo idioma es una realidad palpable en gran parte de Europa y en buena parte de los mismísimos Estados Unidos de Norteamérica (coloso económico y militar, heredero del Imperio Romano), donde, siquiera a título de anécdota reveladora, la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood ha decidido conceder este año el Oscar a la Mejor Canción a “Al otro lado del río”, compuesta e interpretada por el uruguayo Jorge Drexler.

     La presencia del español en el mundo, así como su futura supervivencia ante el imparable ascenso del inglés en su condición de nueva ‘lingua franca’, está garantizada para las próximas generaciones gracias no sólo al peso demográfico de los países de América Latina, sino también al interés que despierta la cultura de habla hispana en el resto del mundo. Desde el diseño de zapatos a la cardiología más avanzada, del flamenco a la arquitectura de vanguardia, en primera línea de todas las áreas del amplio espectro económico, político, socio-cultural o científico del planeta también se habla español y quizás ahora se hable más que nunca, ya que la relación de figuras destacadas dentro del panorama internacional que comparten dicha lengua materna resultaría labor prolija e inútil, por lo interminable del censo.

     Tal vez sea excesivamente pretencioso, además de sonar a sobajado tópico, decir que actualmente el español está de moda. Aunque lo cierto es que jamás antes nuestro idioma había alcanzado tal grado de difusión y, sobre todo, de proyección.

     Por tanto, a fecha de hoy, mientras celebramos el cuarto centenario de la edición de la obra literaria más extraordinaria de cuantas han sido escritas en nuestra lengua (y quizá en cualquier otra), sí podemos presumir de que el idioma español goza de buena salud. Y que sea por muchos siglos.

     Desde estas líneas les invitamos a participar en una fascinante e intensa aventura colectiva que comenzó hace más de mil doscientos años, en las oscuras y silenciosas abadías de la Alta Edad Media.

 

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